UN TROCITO DE CIELO EN NUESTROS HOGARES
Un programa de familia para mirar la vida desde la perspectiva de la eternidad.
El sábado 31 de octubre, la Iglesia de Oropesa del Mar celebró un programa especial dedicado a la familia. Contó con la participación del pastor José Luis Lasso. Fue una jornada de reflexión, convivencia y aprendizaje. En ella, el pastor nos invitó a levantar la mirada y a contemplar nuestra vida desde la maravillosa esperanza de la eternidad. Buscamos juntos un trocito de cielo para nuestros hogares.
UN VIAJE AL CIELO POR LA MAÑANA
La mañana nos propuso un auténtico viaje al cielo. A través de la visión que Elena G. de White relata en el primer capítulo de Primeros escritos, tratamos de imaginar la realidad celestial. Así nos acercamos, aunque fuera por unos instantes, a la belleza de aquello que Dios ha preparado.
Esta perspectiva nos ayudó a recordar que los problemas familiares, de salud, económicos o espirituales forman parte de nuestra frágil condición humana. Sin embargo, cuando proyectamos nuestra vida a la luz de la eternidad, nuestra manera de afrontarlos puede cambiar. Las dificultades no siempre desaparecen. Pero adquieren otra dimensión y dejan de ocupar el centro de nuestra mirada.
LOS VALORES DEL CIELO EN NUESTRO HOGAR
Por la tarde, después de un agradable rato de convivencia y de compartir ricos platos, continuamos profundizando. Vimos algunas características de la vida de los seres celestiales y cómo podemos reflejarlas en nuestros hogares:
- Un amor que se entrega y busca el bien del otro.
- Un amor justo, que no establece diferencias entre nuestros hijos.
- Paz y orden, que hacen del hogar un lugar seguro.
- Respeto, expresado también mediante palabras agradables que pueden convertirse en medicina para quienes las reciben.
También reflexionamos sobre la importancia de servir, repartir las tareas y asumir responsabilidades en familia. Hablamos además de vivir en pureza y santidad, y de cultivar una relación permanente con Dios, disfrutando de su compañía cada día. No se trata solo de conocer cómo es el cielo. Se trata de permitir que sus valores comiencen a transformar nuestra manera de vivir aquí y ahora.
UNA ESPERANZA RENOVADA
Fue una jornada que nos acercó un poco más al cielo y renovó nuestra esperanza en el Señor. Él nos espera para seguir creciendo, para que lo conozcamos más profundamente y descubramos las maravillas de su creación, incluidos esos otros mundos que también existen. Todo ello mientras aguardamos el día en que regresemos a la Tierra Nueva.
Regresamos con el deseo de seguir aprendiendo del Señor y con un propósito sencillo, pero profundo: buscar y construir, cada día, un trocito de cielo en nuestros hogares.
«Que nuestros hogares reflejen cada día un poquito más el amor y la paz del cielo».







