DÍA 3: PRIMERO EL REINO DE DIOS
Hoy nos enfocaremos en comprender mejor cuándo buscar a Dios para conocer su programa diario para nuestra vida. La Biblia nos deja instrucciones claras y concretas para poner en práctica.
Un encuentro con el Padre en la mañana
Como un padre que despierta a sus hijos por la mañana, así el Creador hace con nosotros. El profeta Isaías dice: «Jehová el Señor me […] despertará mañana tras mañana» (Isaías 50:4). Él quiere oír nuestra voz y quiere hablar con nosotros y enseñarnos cómo vivir para su gloria.
«Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti y esperaré» (Salmos 5:3).
«Me anticipé al alba y clamé; esperé en tu palabra» (Salmos 119:147).
¿Adónde quieres que vaya? ¿Cuál es el camino? ¿Quién es el único que puede darme la dirección correcta? «De Jehová son los pasos del hombre; ¿cómo, pues, entenderá el hombre su camino?» (Proverbios 20:24). La gran cuestión es: ¿cómo escoger el camino correcto, el camino seguro?
La Palabra nos muestra cómo escoger correctamente. «Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan» (Proverbios 8:17).
El gran principio que tenemos que grabar en nuestro interior es que Dios tiene un programa diario para nuestra vida en su Palabra. ¿A qué hora debemos enterarnos de cuál es ese programa? Podemos decir, con seguridad: en la primera hora de cada mañana.
El ejemplo del Salvador
La palabra profética nos muestra al Salvador durante su infancia, su juventud y su fase adulta buscando siempre en la primera hora de cada mañana la comunión con el Padre. Ese fue el secreto para una vida victoriosa y llena de poder. Nosotros también podemos tener el mismo poder.
«Él vivió, pensó y oró, no para sí mismo, sino para los demás. De las horas pasadas en comunión con Dios él volvía mañana tras mañana, para traer la luz del cielo a los hombres. Diariamente recibía un nuevo bautismo del Espíritu Santo. En las primeras horas del nuevo día, Dios lo despertaba de su sueño, y su alma y sus labios eran ungidos con gracia para que pudiese impartir a los demás. Sus palabras le eran dadas frescas de las cortes del cielo para que las hablase en sazón al cansado y oprimido.» (Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, p. 105).
Prioridades
Lee las siguientes afirmaciones y evalúa si están de acuerdo con lo que enseña la Biblia:
- Al levantarme, debo tomar un baño, cambiarme de ropa, leer los periódicos, ver la televisión y desayunar.
- La vida que llevamos es correr y correr; ya debemos aceptar esto como lo normal. Por eso, hay que priorizar el trabajo y, si sobra tiempo, buscar a Dios.
- Como cristianos responsables que somos, primero debemos cumplir con nuestras obligaciones y después con el momento devocional diario.
¿Estás de acuerdo? ¿Por qué? Veamos qué dice la Biblia en Mateo 6:33: «Buscad primeramente el reino de Dios». Y la palabra profética dice: «Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo» (White, El camino a Cristo, pp. 69-70).
¿Por qué es tan importante buscar a Dios como lo primero que hacemos por la mañana? Hay estudios que demuestran que el primer comando que damos a la mente por la mañana, lo que entra en contacto con ella primero, es lo que determina el rumbo de nuestras prioridades.
Fuimos creados con una estructura preparada para buscar a Dios en primer lugar. Cuando eso no sucede, funcionamos mal. Muchas personas llegan al fin del día cansadas, desanimadas, tristes, amargadas… La falta de Dios en primer lugar afecta cada aspecto de nuestra vida.
Para reflexionar: «En su niñez, juventud y virilidad, Jesús estudió las Escrituras. En su infancia, su madre le enseñó diariamente conocimientos obtenidos de los pergaminos de los profetas. En su juventud, a la hora de la aurora y el crepúsculo, a menudo estuvo solo en la montaña o entre los árboles del bosque, para dedicar unos momentos a la oración y al estudio de la Palabra de Dios» (Elena G. de White, La educación, p. 185).
Desafío para hoy: Medita en tu rutina matutina. ¿Qué haces durante la primera hora del día? ¿Cómo afecta eso el resto de tu día? Recuerda buscar a Dios cada día durante estos 40 días. Que esto sea lo primero.


