Skip to main content

DÍA 1: EL IDEAL DE DIOS

Dios nos creó: te creó a ti y me creó a mí. Y junto con ello, nos otorgó propósitos claros:

  1. Fuimos creados para gloria de Dios.
  2. Tenemos la responsabilidad de cumplir un ministerio y una misión.
  3. Podemos disfrutar de una vida llena de significado.

Para gloria de Dios

El profeta Isaías define claramente el propósito para el cual nos creó el Señor: «Todos los llamados de mi nombre, […] para gloria mía los he creado, los formé y los hice» (Isaías 43:7).

La manera en que vivimos determina si vivimos o no para su gloria. El apóstol Pablo explica este principio: «Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31). El asunto del comer y el beber encabeza la lista porque influye directamente en nuestra espiritualidad, pero la cuestión es mucho más amplia. El texto indica que debemos hacer todo para la gloria de Dios.

¿Cómo vivir para la gloria de Dios cada día? ¿Cómo lograr que este sea nuestro estilo de vida? Veamos qué dice la Palabra de Dios: «Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (Efesios 2:10).

Aquí está el secreto para una vida de obediencia y glorificación del Padre: pedir y permitir que el Espíritu Santo nos vuelva a crear cada día en Cristo, para buenas obras. La obediencia a los mandamientos de Dios no es algo que hacemos con nuestras propias fuerzas; más bien, es lo que permitimos que Dios haga en nuestra vida por medio del Espíritu Santo. El apóstol Pablo hace eco: «Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Filipenses 2:13).

Hacer todo para la gloria de Dios es una misión imposible para quien no se entrega sin reservas al poder del Espíritu Santo. Vivir para su gloria debe caracterizar nuestra vida en todos los aspectos —familiar, profesional, emocional, social, ambiental—, pero hay dos áreas donde esto se manifiesta con mucha intensidad: el ministerio y la misión.

Para cumplir el ministerio y la misión

El ministerio es todo lo que hacemos para el crecimiento de aquellos que ya son miembros de la iglesia. Es nuestra responsabilidad hacer lo posible para que la iglesia crezca y se desarrolle. Aquí, el objetivo es pensar: ¿cómo puedo ayudar a mi iglesia a mejorar con la formación, la experiencia y los recursos que poseo?

Si te gusta pasar tiempo con los mayores, involúcrate en organizar actividades para ellos. Con hijos pequeños, puedes colaborar con las escuelas sabáticas de niños. Como profesional exitoso, puedes organizar un ministerio de consejería para jóvenes. Busca algo que te guste y que hagas bien, y piensa cómo convertirlo en un ministerio para fortalecer tu iglesia.

En paralelo, la misión es todo lo que hacemos en favor de aquellos que todavía no son miembros de la iglesia. Alcanzar a vecinos, familiares, amigos o compañeros de trabajo es una responsabilidad individual de cada miembro.

Bíblicamente, el ministerio y la misión deben ser parte de todo lo que hacemos. Siempre que permitimos que el Espíritu Santo nos use por medio de nuestros talentos y habilidades, y del uso apropiado del tiempo, el cuerpo y las posesiones, estamos cumpliendo la misión y el ministerio.

¿Por qué nos pide Dios que cumplamos activamente el ministerio y la misión, y no se lo pidió a los ángeles? La palabra profética responde:

«Dios podría haber encomendado el mensaje del Evangelio, y toda la obra del ministerio de amor, a los ángeles del cielo. Podría haber empleado otros medios para llevar a cabo su obra. Pero en su amor infinito quiso hacernos colaboradores con él, con Cristo y con los ángeles, para que participásemos de la bendición, del gozo y de la elevación espiritual que resultan de este abnegado ministerio.» (Elena G. de White, El camino a Cristo, p. 78).

No hay nada en este mundo más emocionante que dejar que Dios nos use para bendecir a las personas por medio de Cristo y de su Palabra. Ahí es donde encontramos el verdadero significado de la vida.

Para disfrutar de una vida llena de significado

Cuando permitimos que Dios nos use, la vida pasa a tener sentido y descubrimos que verdaderamente vale la pena vivir. Solamente el Autor de la vida puede dar sentido a nuestra existencia.

Nuestro desafío durante los próximos 40 días es aprender a vivir cada día para la gloria de Dios, aferrados a la promesa de su pronto regreso. No importa cómo haya sido tu vida hasta aquí: el Espíritu Santo va a obrar con poder si lo deseamos y lo permitimos.

Para reflexionar: «A cada uno se le ha asignado una obra, y nadie puede reemplazarlo. Cada uno tiene una misión de maravillosa importancia, que no puede descuidar o ignorar, pues su cumplimiento implica el bienestar de algún alma, y su descuido el infortunio de alguien por quien Cristo murió.» (Elena G. de White, Servicio cristiano, p. 15).

Desafío para hoy: Dedica unos minutos para pensar en qué ministerio de la iglesia podrías colaborar, o qué nuevo ministerio podrías organizar, en base a tus dones, talentos, experiencia y recursos.

Leave a Reply