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174º ANIVERSARIO DE LA ESCUELA SABÁTICA: DISCÍPULOS QUE FORMAN DISCÍPULOS

174 años después, la Escuela Sabática sigue teniendo una misión: preparar discípulos para llevar personas a Jesús.

Desde sus comienzos, la Escuela Sabática ha acompañado el crecimiento de la Iglesia Adventista del Séptimo Día hasta convertirse en una comunidad mundial. Pero su propósito nunca ha sido simplemente reunirnos para estudiar una lección. Elena G. de White expresó con claridad su potencial al afirmar:

«La escuela sabática debería ser uno de los instrumentos más grandiosos y más eficaces para traer almas a Cristo.»

Por eso, este próximo sábado 10 de octubre, al celebrar su 174.º aniversario, la pregunta no es solamente qué hemos hecho hasta aquí, sino qué quiere Dios hacer a través de la Escuela Sabática hoy.

UNA ESCUELA SABÁTICA PREPARADA PARA LA MISIÓN

En el marco de OneVoice27, la Escuela Sabática adquiere un papel fundamental. Junto con Ministerio Personal, tendrá el desafío de ayudar a preparar a nuestras iglesias para convertirse en comunidades receptivas, fraternas, abiertas y discipuladoras.

OneVoice27 no consiste únicamente en llevar el mensaje hacia afuera. También debemos preparar la iglesia para recibir, acompañar y discipular a quienes se acerquen a Jesús como resultado de este movimiento misionero. Por eso, cada Unidad de Acción debe convertirse en mucho más que una clase.

Cada Unidad de Acción = Una Iglesia Hogar. Un lugar donde una persona sea conocida por su nombre. Donde encuentre amistad. Donde pueda hacer preguntas. Donde alguien ore por ella, estudie la Biblia con ella y camine a su lado — y esto no podrá ser solo en hogares más allá del sábado.

Una Unidad de Acción que vive la misión se transforma en una iglesia hogar que ora por personas concretas, sale a buscarlas, las invita, las recibe, las cuida y las acompaña en su crecimiento espiritual.

SERVIR, CUIDAR Y ALIMENTAR

Mateo 24:45 presenta al siervo fiel como aquel que cumple tres responsabilidades: sirve, cuida de la casa y proporciona alimento a su tiempo. Estas tres dimensiones pueden definir también la Escuela Sabática que necesitamos para este nuevo tiempo:

  • Servir: mirar hacia afuera y buscar a quienes todavía no conocen a Jesús.
  • Cuidar: mirar hacia adentro y asegurarnos de que nadie quede solo, desanimado o invisible.
  • Alimentar: permanecer arraigados en la Palabra de Dios y ayudar a otros a crecer en la fe.

Después de 174 años, la Escuela Sabática sigue teniendo delante un enorme desafío. No basta con conservar una buena estructura; necesitamos comunidades vivas. No basta con reunirnos; necesitamos discipular. No basta con recibir visitantes; necesitamos abrirles un espacio en nuestra familia espiritual y social.

EL CAMINO DE REGRESO A CASA

Por eso, nuestro sueño es que cada Unidad de Acción llegue a ser una verdadera Iglesia Hogar, y que cada Iglesia Hogar se convierta en un puente que acerque a las personas a Jesús.

Porque cuando alguien cruza nuestras puertas, la misión no termina. Comienza el camino de regreso a casa.

Celebramos 174 años de historia mirando hacia el futuro. Una Escuela Sabática que sirve, cuida y alimenta. Una iglesia que abre sus brazos. Una comunidad que hace discípulos. Y un pueblo que, unido en la misión, está dispuesto a decir: «Heme aquí».

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