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Más de tres mil personas. Cientos de tiendas de campaña. Cuatro días de convivencia. Un mismo propósito: permitir que Dios transformara corazones. Así fue el Camporé Nacional de Exploradores 2026, celebrado en el Raso de la Nava, Covaleda (Soria), bajo un lema que acabaría dando sentido a todo lo vivido: «Transformados».

Camporé Covaleda 2026

Un año más estuvimos allí, llenos de una alegría incomparable, en ese rincón único rodeado de naturaleza donde se unen la fe, las emociones, las ganas, la ilusión, la aventura, la amistad y el deseo de crecer junto a Dios. Allí se respiraba alegría y paz; hubo abrazos, sonrisas, risas e incluso sudor.

Todo el que haya estado allí sabe que, al cerrar los ojos, lo primero que se viene a la mente es el icónico pórtico, ese monumento que dio la entrada a cientos de tiendas de campaña y que, durante cuatro días y tres noches, acogió a 3.092 asistentes: exploradores y exploradoras, monitores, directores, pastores, cocineros, ayudantes, transportistas, personal de limpieza y mantenimiento, presentadores, voluntarios, equipo de alabanza, seguridad, equipo IT, equipo médico, equipo JAE, Administración JAE y departamentales UAE. Una auténtica marea humana movida por un mismo propósito.

UNA MACRÓPOLIS INSPIRADA EN EL APÓSTOL PABLO

Este año, bajo el lema «Transformados», el desafío era mayúsculo: el recinto se convirtió en una auténtica Macrópolis inspirada en la época del apóstol Pablo. El mercadillo de Jerusalén, el Ágora de los clubes que desbordó creatividad, las misiones, los talleres y las diferentes actividades permitieron que los exploradores no solo escucharan la historia de Pablo, sino que caminaran por ella. El objetivo era que se sumergieran por completo para aprender de su trayectoria, su encuentro con Cristo y el poder transformador del evangelio.

Los artistas del musical, con su entrega y talento, fueron guiando de forma magistral por los episodios más cruciales de la vida de Pablo, con momentos que se vivieron y se sintieron a flor de piel. Con su magnífica interpretación, los más pequeños pudieron entender perfectamente el proceso que vivió Pablo, las dificultades, la transformación y la importancia de ir siempre de la mano del Señor. Aún se ponen los pelos de punta al recordar el momento en que se llevaron preso al apóstol Pablo y cientos de voces al unísono, sin que nadie se lo pidiera, gritaron: ¡NO!

UN MENSAJE QUE TRANSFORMÓ CORAZONES

Cada día, la expectación crecía, y la Palabra de Dios cobraba fuerza gracias al ponente invitado, el pastor Jonatan Bosqued, que con sus mensajes, ejemplos de la vida real y dinámicas impactantes —como aquella en la que demostró que un simple toque de amor al que está a nuestro lado puede transformar una vida entera— logró mantener el interés y la devoción de cada oyente, desde el más pequeño de los Tizones hasta el más veterano de los adultos presentes.

Este año, sin duda, todos se sintieron verdaderamente Transformados.

LA BANDA SONORA DE UN CAMPORÉ

Rescatemos una frase que aprendimos al recordar la música que se convirtió en la banda sonora de este camporé, que tanto disfrutamos, que cantamos y coreografiamos, y que todavía resuena más allá de la carpa y de los pinos. Vienen a la mente las palabras de Pablo:

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta». Romanos 12:2.

Este pasaje bíblico no fue solo un versículo de memoria; fue una realidad palpable en el campamento. Ver a los chicos y chicas apartarse de las pantallas, de la rutina diaria y de las corrientes de este mundo para renovar sus mentes en la naturaleza, adorando a Dios a viva voz, aceptando a Jesús como su Salvador mediante el bautismo, y otros levantándose para dar ese mismo paso de fe, es la mayor prueba de que la transformación fue real. El Espíritu Santo estuvo trabajando de manera silenciosa pero poderosa en cada rincón, logrando tocar los corazones de una juventud dispuesta a marcar la diferencia.

UNA INCREÍBLE SINERGIA

Si algo tuviera que destacar el equipo JAE de este Camporé 2026, es la increíble sinergia que se vivió entre todos los participantes. Se puso mucho corazón en cada detalle del proyecto: la bienvenida, la Macrópolis de los Tizones y de los cadetes, cada taller, cada canción, la prueba de orientación, cada misión, los personajes, cada juego, la zona chill out, los regalos, la carpa de sentidos, los diseños, las puntuaciones, las interacciones, cada carpa, cada granizado entregado, cada esquina decorada y los mismos buzones que trajo cada club.

Todo ello formó parte de que, a día de hoy, se sigan recibiendo testimonios preciosos de cómo el Espíritu Santo estuvo trabajando allí con todos. Seguimos orando para que lo siga haciendo.

Detrás de cada actividad existía un ejército silencioso de voluntarios y voluntarias que trabajó muchas veces y muchas horas mientras los demás descansaban. Cocineros, sanitarios, personal de mantenimiento y seguridad, informática, sonido, administración y decenas de colaboradores hicieron posible que cada detalle funcionara. No hay palabras para agradecer su servicio y entrega, muchas veces invisible, pero siempre imprescindible. Fue también una forma de predicar el evangelio: un solo corazón, un mismo objetivo, elevar el nombre de Jesús y transmitir su amor.

UN AÑO ENTERO DE PREPARACIÓN

Detrás de esos cuatro días en el camporé hay un proceso que dura todo el año: horas de preparación en las iglesias locales, reuniones de zona, aprendizaje de nudos, especialidades y clases de grados que culminan en este gran encuentro nacional.

Por todo ello, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a todos los directores, subdirectores y monitores. Vosotros sois el motor que mueve toda esta aventura. Vuestro esfuerzo, vuestra dedicación y vuestras noches sin dormir preparando qué llevar al club para motivarles hacen posible que este sueño se repita año tras año.

Asimismo, expresamos nuestro más sincero agradecimiento al Ayuntamiento de Covaleda, a la Junta de Castilla y León, al Instituto de la Juventud de Castilla y León, a la Delegación Territorial de Soria, al Servicio Territorial de Medio Ambiente, a los agentes medioambientales y personal forestal, a la Guardia Civil, al Servicio de Salud de Castilla y León, a Protección Civil y a todas las autoridades y equipos locales que, con su colaboración, acompañamiento y disposición, hicieron posible el desarrollo seguro y ordenado del Camporé Nacional de Exploradores 2026 en el Raso de la Nava.

Hoy nos despedimos con sudor en la frente, con alguna lágrima de nostalgia en los ojos, pero llenos de gozo y con la certeza de que no somos los mismos que llegamos el jueves 25 de junio. Regresamos a casa Transformados, con la mochila llena de recuerdos, nuevas amistades y, sobre todo, con el deseo de seguir viviendo una transformación que no termina en un campamento. Porque el verdadero Camporé comienza ahora, cuando cada explorador vuelve dispuesto a reflejar a Cristo allí donde esté.

Nos vemos en la próxima aventura: ¡Creer para ver!

Exploradores… ¡SIEMPRE DISPUESTOS!

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