El pasado sábado, en la iglesia Emaús de Madrid, se vivieron unos bautismos de jóvenes que marcaron un momento profundamente significativo: 13 decisiones públicas de fe. Doce fueron bautizados en la iglesia Emaús y uno recibido por profesión de fe. No fue simplemente una ceremonia, sino una declaración clara y valiente de lealtad a Jesucristo.
«ELEGIMOS A CRISTO»: BAUTISMOS DE JÓVENES EN LA IGLESIA EMAÚS
El bautismo no representa solo un rito religioso, sino una afirmación de identidad y pertenencia. En un mundo donde la verdad es frecuentemente relativizada y la fe cuestionada, estos jóvenes eligieron afirmar públicamente: «Elegimos a Cristo». Su decisión refleja una fe personal que, lejos de permanecer oculta, se expresa con convicción ante los demás.
Los textos bíblicos recuerdan que esta confesión no pasa desapercibida en el cielo. Jesús promete reconocer ante el Padre a quienes lo reconocen ante los hombres. Así, cada bautismo se convierte también en un testimonio en el gran conflicto entre el bien y el mal, demostrando que el amor de Dios sigue transformando vidas jóvenes y llenándolas de propósito.
UNA IDENTIDAD ANCLADA EN CRISTO
Este paso simboliza la esperanza de tener el nombre escrito en el libro de la vida. No se trata de perfección, sino de una relación viva con Cristo y de una elección consciente de permanecer a su lado. En medio de presiones culturales, ideologías y desafíos personales, estos jóvenes de la iglesia Emaús declaran que su identidad se encuentra en Él.
La iglesia Emaús de Madrid es una congregación que invierte en sus jóvenes: en su formación espiritual, en su acompañamiento y en su integración activa en la misión. Estos bautismos son el fruto visible de ese compromiso sostenido, y un testimonio de que la siguiente generación no solo hereda la fe, sino que la abraza con convicción propia.
Los bautismos de jóvenes en la iglesia Emaús no fueron solo un evento. Fueron una proclamación de fe, esperanza y compromiso eterno. Trece vidas que eligieron a Cristo, y un cielo que lo celebra.


