El pasado 18 de abril, la iglesia de Castellón vivió una jornada muy especial marcada por la visita del coro de jóvenes de la Iglesia Emaús Madrid, respondiendo a la invitación realizada por el pastor de jóvenes, Miguel Camino, un total de 35 jóvenes viajaron desde Madrid para compartir un día lleno de fe, música y fraternidad.
El encuentro, organizado por el departamento de jóvenes, reunió a varias iglesias de la zona, entre ellas Emaús, Lepanto, Oropesa, Betel, Sagunto, Puerto de Sagunto y Española. Más allá de los nombres, lo verdaderamente significativo fue la unidad vivida entre jóvenes creyentes de distintas iglesias, que se congregaron con un mismo propósito: adorar, compartir y fortalecer la comunión en Cristo.
La mañana del sábado estuvo marcada por un culto especial musical, dirigido por Carla Serban directora del coro visitante. A través de la música, los jóvenes guiaron a la congregación en un ambiente de alabanza y reflexión, ofreciendo un programa diferente que tocó los corazones de los presentes. La predicación estuvo a cargo del pastor Alin Brezoianu, quien acompañó al grupo y compartió un mensaje edificante, centrado en la fe y la vida cristiana.
Tras el culto, se celebró una comida conjunta en la que la mayoría de los jóvenes participaron, generando un espacio cercano de conversación, alegría y convivencia. Ya por la tarde, el grupo disfrutó de un tiempo de paseo por las playas de Castellón y la llamada ´´Vía Verde,´´ donde, rodeados de la belleza natural de la costa, el pastor Miguel Camino compartió una reflexión que invitó a la meditación y al agradecimiento.
Este tipo de encuentros reflejan el valor de conocerse, compartir momentos significativos y vivir la fraternidad cristiana de manera práctica y cercana. Son oportunidades que fortalecen los lazos entre iglesias y permiten experimentar la unidad como una gran familia en Cristo, que camina unida en la fe y en la esperanza.
Desde la iglesia anfitriona, se anima a los jóvenes a promover iniciativas similares siempre que sea posible, fomentando visitas y encuentros que edifiquen y acerquen a los hermanos en la fe.
Sin duda, fue un día que quedará en la memoria de todos los presentes, no solo por las actividades realizadas, sino por el espíritu de amor, unidad y gozo compartido. Una jornada bendecida que reafirma la importancia de caminar juntos.
Gracias a todos los jóvenes de Emaús Madrid por su visita y por permitir vivir un sábado tan especial.
Dep. Comunicación IASD Castellón. Tibor Sz.








