Cinco almas sellan su compromiso con Cristo a través del bautismo


El pasado 28 de marzo del presente año, la Iglesia Adventista de Málaga fue testigo de un momento profundamente significativo y lleno de gozo espiritual: cinco personas decidieron entregar su vida a Cristo de manera pública mediante el bautismo oficiado por el Pr. Rubén Dreke.
Las personas que tomaron esta importante decisión fueron: Grisett I., Victoria B., Katerine M., Jackeline C. y Ysmain M. Cada una de ellas ha dado un paso de fe que marca el inicio de una nueva vida en Cristo, basada en Sus enseñanzas y guiada por Su amor.
La Palabra de Dios destaca la importancia de este acto como expresión de fe y obediencia:
“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” — Marcos 16:16
El bautismo simboliza el renacimiento espiritual, una transformación interior que nos lleva a vivir conforme a la voluntad de Dios:
“Así que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” — 2 Corintios 5:17
Este acontecimiento no solo llena de alegría a la iglesia, sino que también nos recuerda la misión que Cristo encomendó a cada uno de sus seguidores: llevar el mensaje de salvación a todos.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” — Mateo 28:19
Como creyentes, somos llamados a sembrar la semilla del evangelio en nuestro entorno diario: en nuestros hogares, lugares de trabajo, vecindarios y círculos sociales. Cada interacción puede ser una oportunidad para reflejar el amor de Cristo y compartir Su verdad.
El llamado va más allá de compartir un mensaje; implica un compromiso genuino con la salvación de quienes nos rodean. Debemos anhelar que otros también puedan experimentar el amor redentor de Jesús y recibir la promesa de vida eterna.
Gustavo Pérez, Director de Comunicaciones


