El pasado 21 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional del Voluntariado, la Fundación ADRA en Vigo vivió una jornada que difícilmente olvidarán sus protagonistas. En un gesto de hermandad y servicio, la Iglesia Adventista de Vigo abrió sus puertas para celebrar no solo el trabajo de quienes dan, sino también la dignidad de quienes reciben.
Bajo la dirección del pastor Loris Bizarro, la coordinación de Dircilene Franco y la gestión financiera del tesorero Enrique Concepción, ADRA Vigo ha logrado consolidar un equipo humano cuyo motor es la solidaridad. Sin embargo, este evento tuvo un matiz especial: los invitados de honor fueron los propios usuarios de la fundación, aquellas personas que semanalmente acuden al reparto de alimentos.
Una mañana de espíritu y comunidad
La jornada comenzó con una programación espiritual centrada en la emblemática parábola del Buen Samaritano. Fue un momento de profunda reflexión donde las barreras entre «ayudante» y «beneficiario» se desdibujaron, convirtiéndose todos en prójimos compartiendo un mensaje de esperanza.
Compartir la mesa: El plato fuerte del día
Al mediodía, la celebración se trasladó a la mesa. Voluntarios y usuarios compartieron una comida fraternal preparada con cariño. Este acto de sentarse a comer juntos es el símbolo máximo de la labor de ADRA: no se trata solo de entregar alimentos, sino de construir comunidad.
Un compromiso que no se detiene
El impacto de ADRA en Vigo se extiende a lo largo de todo el año a través de múltiples iniciativas:
- Campamentos de verano para los más jóvenes.
- Visitas en los hospitales llevando consuelo a los enfermos.
- Conciertos solidarios y participación activa en la carrera contra el cáncer.
- Colaboración constante en el comedor social de la ciudad.
Voces que inspiran
Nada de esto tendría sentido sin las personas. Una usuaria compartía emocionada: «Desde el primer momento que necesité ayuda, ADRA estuvo siempre para ayudarnos». Por su parte, una voluntaria reflexionaba sobre su transformación personal: «Uno cree que no tiene nada para aportar hasta que topas con personas que necesitan más que tú; es ahí donde te das cuenta de que puedes hacer mucho por los demás».
Reflexión Espiritual: ¿Quién es mi prójimo?
Al recordar la historia del Buen Samaritano, entendemos que la verdadera espiritualidad no se mide por lo que decimos, sino por cómo reaccionamos ante la necesidad del otro. Aquel samaritano no preguntó la nacionalidad, la religión o el pasado del hombre herido; simplemente vio una necesidad y se detuvo a sanar, cuidar y proveer.
En la Fundación ADRA de Vigo, intentamos que cada caja de alimentos, cada visita al hospital y cada comida compartida sea un reflejo de ese vendaje que el samaritano puso en las heridas del caído. Dios nos llama a no pasar de largo por el «otro lado del camino». Nos enseña que el amor al prójimo es el puente más corto para llegar a Su corazón.
«De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.» — Mateo 25:40.
Dircilene Franco, coordinadora de Adra Vigo


