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Del 1 al 5 de enero de 2026 se celebró en Andorra el Encuentro Blanco 2026, una experiencia que combinó espiritualidad, convivencia familiar y actividades en la nieve. Cerca de cincuenta personas —jóvenes y familias— procedentes de distintos puntos de España y algunos de Suiza se dieron cita en el Albergue de Aines, en Canillo, para vivir unos días intensos marcados por la fe, la naturaleza y la amistad.

Tras el viaje y la acomodación en las instalaciones, el programa comenzó la noche del jueves en un ambiente cercano y fraternal, entre reencuentros, conversaciones y una cena compartida que dio paso al primer momento espiritual.

Un servidor fue el responsable de las reflexiones diarias y de las matutinas, conectando de la manera más creativa posible la preparación para el esquí y el snowboard con la vida cristiana. A través de ejemplos sencillos, pero profundos, invité a los participantes a reflexionar sobre la importancia de estar espiritualmente preparados, comparando cada prenda del equipo de nieve con valores esenciales del evangelio que sostienen la vida del creyente, aun cuando no siempre sean visibles.

Esquí & snowboard

Las actividades en la montaña fueron coordinadas por Abel Amigó, apasionado de los deportes de nieve y, sobre todo, de Jesús. Junto a su equipo, guio con profesionalidad y cercanía todas las salidas a la montaña, asegurando que cada participante —tanto principiantes como experimentados— pudiera disfrutar de la nieve con seguridad y entusiasmo.

El viernes y el domingo estuvieron dedicados principalmente al esquí y al snowboard, favorecidos por unas condiciones meteorológicas excelentes y abundante nieve, lo que permitió vivir jornadas llenas de adrenalina, superación personal y compañerismo.

Convivencia, reflexión y veladas

El programa también incluyó espacios de convivencia y reflexión fuera de las pistas. El sábado por la mañana se realizó una caminata hasta el Lago de Engolasters, a 1.616 metros de altitud, donde las impresionantes vistas y el entorno natural sirvieron de marco para meditar sobre el carácter de Dios como un Padre que busca incansablemente a sus hijos y prepara un futuro de esperanza para todos. La jornada concluyó con momentos de descanso, paseos por Andorra la Vella y actividades recreativas que fortalecieron los lazos entre los asistentes.

Las veladas nocturnas fueron otro punto destacado del encuentro: juegos, dinámicas bíblicas y espacios de diálogo permitieron a los jóvenes asumir un papel activo en la organización, fomentando la participación y el liderazgo.

Cada día cerró con un mensaje espiritual que animó a tomar decisiones firmes, recordando que el tiempo para vivir la fe con autenticidad es ahora.

Una experiencia transformadora

El lunes llegó el momento de la despedida y el regreso a casa, no sin antes llevarse el recuerdo de una experiencia transformadora. El Encuentro Blanco 2026 dejó una huella profunda en los participantes, demostrando que es posible unir deporte, naturaleza y vida espiritual en un entorno de sana convivencia.

Una vivencia que, sin duda, invita a repetir y a animar a otros a descubrir que, entre la nieve y la comunidad, la verdad del evangelio puede vivirse de manera cercana y real.

Autor: Aarón del Pozo, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España. 

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Revista Adventista de España
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