Sentada cada sábado en la quinta fila del bancos de la Iglesia, con mi familia al lado, observo mi reloj y veo como pasa sus agujas. Tic-tac- tic-tac….. Con ganas de irme para hacer algo útil en mi casa. No soporto que la gente me mire y lo único que saben hacer es regalarme una sonrisa, tener compasión de mi y a veces ni eso.

¿Por qué digo esto?

Soy una adolescente de 14 años pero con una característica muy especial: soy Sorda y no entiendo nada de lo que se habla en mi iglesia.

Podría sentirme triste, pero no, yo lo llamaría aburrimiento.

¿Para qué ir a la Iglesia si no me entero de lo que se predica?. Es más no tengo amigos, porque nadie quiere acercarse a mi ni hablar conmigo, porque ellos no quieren hacer el esfuerzo de entenderme.

Sentada, como si fuera un objeto, un bulto más entre la multitud…. ¿Para qué? Me pregunto. ¿Para escuchar el mensaje de un Salvador? …¿Escuchar?… No pretendo ofender a nadie. Pero, si no hay nadie que hable en mi lengua, ¿cómo puedo entender a un Dios que murió supuestamente por mi?

Este tipo de pensamientos se repite una y otra vez en las iglesias dónde hay personas sordas. Da igual si son niños, jóvenes o adultos.

Este es el testimonio real de una adolescente que podéis considerar rebelde por su edad, en plena adolescencia. Solo os pido que os pongáis en su lugar.

Durante 14 años de su vida, esta ha sido su rutina: ir a la iglesia, pasar desapercibida, ser invisible, a lo sumo con medias sonrisas y asentimientos de cabeza, y nadie con quien hablar.

La iglesis, no como un lugar para reconciliarse con Dios, sino un lugar donde no le quedaba otro remedio de ir porque sus padres la “obligan”. ¿Puedes imaginarte esa situación?

Desde que el Ministerio de Sordos llegó a su vida, su vida dentro de la iglesia está comenzando a cambiar.

Ha comenzado a ir con ilusión a la iglesia, ¿por qué? Simplemente por hay gente que se ha preocupado en aprender la lengua de signos y mostrarle un poco de amor; y sobre toddo por mostrarle a un Jesús que también se preocupa por las personas Sordas. ¡Y todo gracias a la lengua de signos! Cada vez que el pastor predica, hay personas voluntarias que han dado el paso de aprender la lengua de signos por amor a ella y traducirle su sermón. Cada sábado intentan hacer lo posible para que el mensaje del pastor pueda ser “escuchado” por ella. No siempre aciertan en traducir todo lo que se dice, pero sí que están empezando… Son torpes, se equivocan, no saben… pero lo poco que ella “escucha” hace que se convierta también en profesora.

Cada miércoles esta joven, junto con su prima que también es Sorda con 12 años, se reúne con los jóvenes de su iglesia para enseñarles la Lengua de Signos.

Solo hace falta que seas tú el que dé el paso por cambiar la realidad de muchas personas Sordas. Puede que incluso llegues a pensar que para qué, si en mi iglesia no hay personas Sordas. No esperes a que vengan, ve a ella. Empieza a prepararte ya. No sabes lo que un Sordo aprecia que le hables. Acércate a ellos y diles: “He estado todo este tiempo practicando para poder decirte que…”Jesús murió para salvarte a ti” en lengua de Signos”. ¿No crees que ellos también tienen derecho a saberlo?

Desde el Ministerio de Sordos te proponemos convertir tu iglesia en una iglesia que verdaderamente predica con el amor y el ejemplo que nos dejo Jesús.

No intentes callar tu conciencia mostrándole solo una sonrisa a estas personas, porque no funcionara.

Sé el primero en dar el paso en ayudar a tu prójimo. Muestra el amor que Jesús te dejó en el corazón. Y verás cómo los prodigios de Dios se hacen efectivos en tu vida.

Si quieres aprender la Lengua de Signos, busca en Internet la asociación de Sordos más cerca de tu provincia, seguro que encontrarás una y pregunta por los cursos de Lengua de Signos. O también puedes contactar con el ministerio de Sordos en España y intentaremos ayudarte a contactar con la asociación de Sordos más cercana a tí.

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Author Taida L. Rivera, [email protected], inspirado en un testimonio real