Los cristianos no celebramos Halloween porque, envuelta en inocencia y diversión, es una fiesta declaradamente satánica.

La noche entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre se celebra, a nivel mundial “Halloween” o la “fiesta de los muertos”. Un evento que a los cristianos nos pone los pelos de punta, por el sentido y significado que esta efeméride tiene, y por su extensa aceptación.

Halloween aparenta ser una ingenua y entretenida sátira, pero es en realidad una fiesta satánica, en honor a Satán, disfrazada de inocencia y diversión, para alcanzar a los más inocentes. Un evento oscuro y enfermizo importado desde los Estados Unidos, estrechamente relacionado con la festividad de “Todos los santos”. Una efeméride sincretista, profana, de la religión católica-mitraista, que no es bíblica en absoluto, ya que los muertos en la Biblia están difuntos hasta que Cristo vuelva como nos muestran textos como:

  • Eclesiastés 9:5 Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.
  • Eclesiastés 9:10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
  • 1 Corintios 15:51-55 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
  • Juan 5:28-29 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
  • Por otro lado, los santos no existen como mediadores entre Dios y los hombres, ya que el único mediador es Cristo: 1 Timoteo 2:5 lo deja bien claro: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

Sorprendentemente, aún hay cristianos que se cuestionan si deberían o no celebrar Halloween. La respuesta es clara y rotunda: No. Cristo, a quien dicen seguir, condena todas las prácticas relacionadas con brujería, hechicería, culto a los muertos, adivinación, idolatría, etc., que son la base de esta fiesta pagana. Deuteronomio 18.10-14 es contundente: No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortilegio, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. Perfecto serás delante de Jehová tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.

No es un juego, es una manzana envenenada. Una estrategia maestra del enemigo para introducirse en los hogares. Igual que Dios influencia la vida de las personas o de los hogares, Satán hace lo mismo.

Brujos, hechiceros, satanistas y adoradores del diablo no se lo toman a broma. Se reúnen semanas antes para invocar a los espíritus y demonios, realizando verdaderos ritos satánicos con sacrificios de animales, e incluso humanos, en honor al demonio, al dios de la muerte. Estos actos desencadenan influencias maléficas que afectan a la sociedad, a las familias y a las personas.

Resulta especialmente preocupante la manera en la que los colegios y la sociedad están introduciendo esta efeméride en la vida de los niños, a través de concursos, fiestas de disfraces, e incluso tareas escolares relacionadas con este oscuro evento ¡también en algunas instituciones denominadas cristianas!

La inmoralidad sexual, las drogas (incluyendo el alcohol), las prácticas ocultistas, los robos y los homicidios están directamente relacionados con esta celebración del mal. Halloween es la “inocente” iniciación al ocultismo, y busca eliminar la sensibilidad sobre lo que está mal. Al fin y al cabo, “el mal no es tan malo”, es divertido.

Es la fiesta celta de los adoradores del diablo, que no celebran ninguna efeméride cristiana… y sin embargo los cristianos si celebran este culto al demonio. Quizás sea porque no saben que:

  • La “graciosa” calabaza, adorno típico de Halloween, es en realidad la representación de la cabeza que cortaban los druidas a sus sacrificios humanos, ya que consideraban la cabeza del muerto como un dios.
  • La noche del 31 de octubre al 1 de noviembre era el mejor momento del año para practicar la adivinación y la hechicería, y en ella realizaban aquelarres de brujos. Invocaban a los espíritus de los muertos (Satanás y sus esbirros) realizando sacrificios de animales y seres humanos, además de ritos horripilantes, para después, comer todos juntos junto a la fogata en la que habían quemado animales, niños o mujeres, que eran previamente ultrajados antes de ser decapitados y quemados.
  • El origen del “inocente” “truco o trato” proviene del trato que se hacía con las familias para que entregaran a esos animales, niños o mujeres. Si la familia los entregaba, los sacerdotes dejaban un tubérculo (posteriormente calabazas) tallado simulando una cara grotesca, en el interior de la cual colocaban una vela encendida hecha de grasa humana para que los demonios no entraran en esa casa y mataran a los que vivían allí.
  • Aquellos que se negaban a ofrendar, corrían con la desgracia del “truco”; por lo cual los habitantes de ese hogar eran maldecidos, sus casas eran marcadas con emblemas satánicos para que los demonios tuviesen entrada libre para hacerles daño; posteriormente el hogar era atacado, física y espiritualmente por los druidas. Por ello, este “festival” llegó a ser conocido como el “Festival de la muerte” y “noche de brujos y muertos”.
  • El origen de los “inocentes” disfraces, también es oscuro y malévolo, ya que los druidas se disfrazaban con pieles de los animales que sacrificaban, y se ponían sus cabezas, para pasar desapercibidos delante de los “espíritus”.
  • El 31 de octubre se mantiene oficialmente cómo la fiesta de los satanistas, los ocultistas y adoradores de Satanás marcando el comienzo de un nuevo año para el ejército de la brujería. Esa noche es cuando los poderes satánicos ocultos y la brujería llegan a su nivel máximo de potencia. La noche del 31 de octubre Satanás concede poderes a sus súbditos. Además, los brujos y satanistas, han declarado la semana del 2 al 9 de noviembre, como la “semana del poder satánico”.
  • Gracias a Halloween muchas personas son psicológicamente influenciadas para hacer el mal. Los niños aprenden que ser un asesino o un monstruo no es malo. Aprenden a reírse del mal… y a creer que en realidad no es tan malo. Sus valores se ven cuestionados… es su iniciación al ocultismo.

Hoy la brujería, el espiritismo y el satanismo están a la orden del día y aparecen en los medios con asiduidad. Nos hemos acostumbrado a ello, pero no por eso deja de ser malo y peligroso. La Biblia es clara cuando nos previene:

  • Efesios 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.
  • 1 Corintios 10:21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.
  • 1 Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.
  • Efesios 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.
  • 1 Crónicas 10:13 Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina.
  • Josué 24:15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos al Señor.
  • 2 Corintios 6:14-18 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

La sociedad no se da cuenta de que, crea o no crea en ello, existen dos fuerzas que actúan en este mundo y en sus vidas: Dios y Satán. No es cuestión de creer en ello o no. Por mucho que se revistan de inocencia y juego, las influencias satánicas son muy peligrosas para el ser humano. No es un juego, no es una fiesta inocente. Los padres cristianos jamás, por ningún motivo, deberían apoyar la celebración de esta fiesta satánica en sus hogares o permitir que sus hijos tengan algo que ver con ella.

La famosa Fiesta de Brujas o Halloween no es tan inocente como se lo pinta, es nada menos que la puerta que comunica al satanismo. Y muy a pesar que los niños y adolescentes insistan en decir que “es un juego inofensivo” o “una fiesta inocente”, los padres sensibles, por ningún motivo deben apoyar a la celebración ocultista de este día.

Para los satánicos, Halloween es su máxima festividad, no es ni un juego ni una broma, y de hecho, cada año miles de niños en todo el mundo sufren el efecto de las golosinas envenenadas, con cuchillas, trozos de vidrio, drogas, tóxicos, etc. en su interior. Es el “sacrificio de sangre” que los brujos preparan para su dios.

No hay absolutamente nada bueno, nada edificante, nada positivo en esta fiesta del horror. Un cristiano verdadero, y cualquier persona con un mínimo de sentido común, seguirá el consejo del apóstol Pablo, registrado en Filipenses 4:8, que dice: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Los cristianos no tenemos nada que ver con la perversión, la inmoralidad, la muerte y el ocultismo, y por supuesto, nos negamos a celebrarlo.

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Author Esther Azón, Teóloga y Comunicadora en HopeMedia.es y ANN España