Entrevista a Alberto F. Guaita, presidente ADLR

El pastor Alberto F. Guaita, presidente de la Asociación para la Defensa de la Libertad Religiosa (ADLR.org), participó, el pasado 9 de junio de 2015, dentro del espacio televisivo “Para todos La 2” de la segunda cadena de Radio Televisión Española (RTVE), en un debate titulado “Las conversiones religiosas”. A raíz de ese debate, que podemos ver íntegramente en el enlace situado al final, surgió esta entrevista:

EA: Comencemos hablando un poco de la ADLR ¿Qué es exactamente y cuáles son sus principales objetivos?

AG: La Asociación para la Defensa de la Libertad Religiosa es una entidad a la que pertenecen personas de distintas confesiones religiosas y que tiene como objetivo promover la defensa de los derechos de libertad de conciencia y creencia, aplicados fundamentalmente a la libertad religiosa. Incluye el derecho a no tener, o a cambiar de religión.

EA: Recientemente acudió al programa de RTVE “Para todos La 2” para participar en un debate sobre las conversiones religiosas ¿Cree que resulta interesante para la audiencia española el debate sobre conversiones religiosas?

AG: Conversiones religiosas ha habido siempre. Ha habido cambios de religión y muchas personas han pasado de la tradición religiosa mayoritaria a una denominación minoritaria, y viceversa. Lo cuál no implica que las mayorías tengan siempre razón ni que las minorías estén siempre equivocadas. Es una cuestión de elección personal en busca de la verdad.

EA: ¿Por qué parece que algunos sectores de la sociedad actual se sorprenden del sentimiento religioso?

AG: En la Europa occidental el laicismo, tanto supuestamente del Estado como de la sociedad, ha ganado adeptos y solamente ha cambiado por la cantidad de inmigrantes creyentes que han llegado desde otros países. El sentimiento religioso, es evidente, no está de moda. Parece que lo más moderno es prescindir de Dios y de la religión. Lo cierto es que la religión no tiene buena prensa casi en ningún sitio. Además, la mayoría de la gente que tiene una etiqueta religiosa no la suele tener por una experiencia religiosa personal, sino por tradición. Las mayorías imponen sus tradiciones religiosas al resto, como en España, que se supone que es aconfesional, pero en manifestaciones y actos públicos se imponen tradiciones religiosas católicas a muchas personas que no lo son. Esto crea situaciones objetivamente injustas. Por otra parte, la ignorancia en materia religiosa es enorme en nuestro país y podemos afirmar que muchas personas no conocen su propia religión.

EA: ¿Qué es exactamente una conversión y qué relación tiene con la elección de una determinada denominación?

AG: Para una conversión puede haber diferentes motivaciones. No se puede evaluar por qué una persona se convierte. Muchas personas rechazan la religión que han heredado porque se le han impuesto creencias que no coinciden con su filosofía de la vida, y quieren ser libres y no estar atadas a ninguna denominación religiosa.
Hay argumentos para no pertenecer a una denominación que pretende imponer sus tradiciones a sus feligreses y cuando la religión es una herencia y no una elección, la mayor parte de la gente no tiene una experiencia real. Aquel que conoce, que busca la verdad, que busca respuestas, es diferente.
Elegir una u otra denominación no es una cuestión de publicidad o conocimiento teórico, sino que se da más por conocer a personas, de una determinada denominación, que se presentan como gente con esperanza, con felicidad, con alegría y con respuestas suficientes, con un comportamiento que atrae aunque a veces produce rechazo, incomprensión o incluso miedo a lo desconocido.

EA: ¿Por qué hay tantas religiones?

AG: Tanto en la política como en la economía o lo religioso existe una tentación de poder. Los que lideran cualquier ideología, muy a menudo intentan imponerse y mandar sobre los demás. Los intereses personales se mezclan, muchas veces, de forma inadecuada con la fe. Intereses materiales, o “ser alguien” en un grupo. Pero también es cierto que la mayoría de las personas dentro de una denominación religiosa son sinceras. Luego están los integristas o los radicales, que son minorías extremistas o fanáticas que se encuentran, tanto hoy como ayer, en todas las denominaciones. Por lo tanto creo que básicamente hay tantas religiones porque se anteponen los intereses personales a la voluntad de Dios. Otros dirían, sin embargo, que es solamente el resultado de la libertad de conciencia aplicada a la religión. Es esto lo que defendemos porque no tenemos derecho a juzgar ni las intenciones ni las motivaciones de nadie, que es prerrogativa única de Dios.

EA: ¿Por qué se producen las conversiones religiosas, a una u otra denominación, en nuestro país?

AG: En España hay muchas conversiones al Islam por tema de pareja o matrimonio. En otras religiones como el judaísmo no hay tantas, porque no hacen proselitismo. Las iglesias evangélicas o adventistas tratan de hablar de Jesús a los demás, pero no todas las denominaciones lo hacen. Para las conversiones religiosas influye mucho el círculo de convivencia: familiares, amigos, compañeros de trabajo…y siguen habiendo muchas personas sinceras que buscan la verdad.

EA: Más de 50.000 españoles nativos se han convertido al Islam en los últimos años, y no solamente a esta religión. Parece que hoy en día hablar de conversiones religiosas asusta a algunos sectores de la sociedad ¿Qué aspectos peyorativos se pueden considerar al respecto de las conversiones religiosas?

AG: Una cosa es la teoría y otra la práctica. Por ejemplo, mientras no me meta en la vida de los demás no tendré problemas, pero cuando lo que hago puede incomodar a los que me rodean, como la observancia del sábado , en el caso de judíos y adventistas, va a producir problemas prácticos que no siempre están claramente legislados. Las leyes siempre están por detrás de la realidad social, y no parece que solucionarlo interese mucho a los políticos. Poco a poco se va haciendo camino, pero muy despacio. La realidad es que si hay hoy tantos musulmanes, o evangélicos, o ateos, es una realidad social muy distinta a la de un pasado en el que la conversión religiosa era mucho más difícil. La gente tenía menos posibilidad de elección. Por ello hay que seguir trabajando en libertad religiosa y tolerancia.

EA: ¿Cómo podemos luchar contra el miedo y la discriminación religiosa, que está tan vigente hoy a causa de los extremismos?

AG: Es inevitable que nos den miedo los extremismos, porque generan sufrimiento y muerte, y no nos debe sorprender que sea así. Dicen que no debemos olvidar la historia para no repetirla. Recordemos los tiempos de persecuciones de los nazis a los judíos; las expulsiones de los musulmanes o judíos de España y otros países; las hazañas de la Inquisición contra todo lo que era distinto; o las múltiples guerras de religión a lo largo de la historia; o actualmente la persecución y asesinato de cientos de cristianos a manos de extremistas en muchos países. Partiendo de que lo diferente siempre asusta y que la única defensa al respecto es el conocimiento, los extremismos violentos no son una opción y deben ser rechazados básicamente a través de la educación en el respeto a los derechos humanos porque casi todos queremos vivir en paz y libertad.

EA: En el programa de “Para todos La 2” le preguntaron por la conversión de sus padres ¿Por qué? ¿Qué tiene de especial? ¿Qué aspectos destacaría?

AG: Me pidieron alguna experiencia personal y no tuve que ir muy lejos. Mi madre era de Acción Católica y de la Falange, e hija de un juez de derechas; y mi padre era comunista, hijo de comunista, y ateo convencido. Cuando se casaron decidieron que no hablarían de religión, pero un día escucharon hablar, en la Iglesia Adventista, sobre lo que las Escrituras dicen del estado de los muertos y les interesó el estudio de la Biblia, de modo que comenzaron a conocer más y más y ambos se hicieron adventistas hasta que mi madre falleció fue una cristiana convencida y fiel a sus principios y mi padre, con casi 93 años sigue siendo un hombre de fe que pone su confianza en las promesas de Dios. Por supuesto, aquella decisión en aquella época, derivó en multitud de problemas, que superaron con ayuda de Dios y que forma parte de nuestra experiencia familiar.

EA: ¿Qué es el proselitismo y por qué desprende cierto sentido negativo para algunos sectores sociales?

AG: “Proselitismo” es uno de esos términos, como “secta”, para denigrar a los que son distintos. Pero en realidad todos hacemos proselitismo. Especialmente aquellos que hacen algo para informar/formar a otros y crear opinión, como los políticos, etc. Todos hacemos proselitismo cuando hablamos con otros y queremos convencer de nuestra idea. Es una actitud de diálogo que debe plantearse siempre dentro de los márgenes del respeto a los derechos ajenos. Desde una perspectiva religiosa es el planteamiento de la idea de que hay un Dios de amor, con un plan de salvación que si a mi me interesa, también puede interesar al otro. Es una cuestión de amor a los demás y de responsabilidad. Tenemos algo realmente bueno, que ha transformado nuestra vida, y queremos compartirlo para que otros también se puedan beneficiar.

EA: Habiendo tantos argumentos a favor y en contra de cada denominación religiosa, ¿Qué factores podrían ser determinantes para la conversión?

AG: El encontrar en esa perspectiva nueva, o diferente, más respuestas a las preguntas trascendentes de las que hemos tenido hasta ese momento. Permite ser más feliz y que los de alrededor también lo sean. Es un proceso positivo en general pero la casuística es variada y muy personal. Existen, sin duda, engaños y manipulaciones contrarios a la ética y la moral más elementales para personas que han pasado por experiencias religiosas previas muy negativas.

EA: ¿Por qué hay quienes se esfuerzan por ver, siempre, detrás de las conversiones a personas “débiles” que han pasado por un fracaso, un momento malo, que les ha llevado a abrazar una religión? ¿Suele ser realmente siempre así?

AG: No suele ser, pero a veces lo es, como acabo de indicar. Cada uno busca su felicidad y su paz de espíritu en algún lugar. Las conversiones, que no son más que una elección personal, tienen tan mala prensa como el proselitismo, pero solo cuando se refieren a religión. Si escogemos o cambiamos de partido político o de cualquier otra cosa en la vida, no pasa nada.
Es un mal negocio, en todo caso desde una perspectiva social, disentir con las mayorías; ser minoría nunca es fácil.

EA: ¿Lo que hace que una persona se convierta a una religión es la teoría o la práctica de otros?

AG: Yo creo que depende de los individuos. A veces es un aspecto intelectual, pero una verdadera conversión suele ser algo más de relación, algo que se vive. Una experiencia personal que transforma al individuo. El mero conocimiento no cambia nada; hay quienes dominan el texto bíblico, pero no son creyentes. Una conversión es una experiencia personal con Dios y con los demás. Es la relación, la fe, la que marca la diferencia.

EA: No se habla directamente de ecumenismo en el programa, pero ¿Qué es el ecumenismo, por qué se plantea como algo tan positivo y cuáles son sus peligros?

AG: Hay perspectivas diferentes sobre el ecumenismo. Según se le pregunte a un evangélico, a un católico, a un adventista, etc. las respuestas no van a ser las mismas. Cristo dijo que tenemos que ser uno todos los que creamos en Él. Habló de amarse y llevarse bien. El problema del ecumenismo radica en cómo se va a llevar a cabo esa unidad. Desde el punto de vista bíblico, no podemos adherirnos a ideas que no tengan base en la palabra de Dios. No pueden obligarnos a pensar a todos igual, eso va en contra de la libertad. La verdadera unidad está en el respeto, la convivencia y la tolerancia. Eso no quita que podamos hacer cosas juntos, sobre todo a nivel social.

EA: ¿Cómo luchar contra los integrismos y los fanatismos?

AG: Desde una perspectiva cristiana, la violencia no es parte integrante de la doctrina bíblica en ninguna circunstancia. No es una alternativa. Hay que pedir a Dios que intervenga y que venga pronto. La intolerancia y los crímenes seguirán y se multiplicarán hasta que Cristo venga por segunda vez. Gandhi decía: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.

EA: ¿De qué manera el mensaje de Cristo podría hacer desaparecer los problemas interreligiosos?

AG: Si todos aceptáramos “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”, y “no juzgáramos para no ser juzgados”, como decía Jesús, la mayoría de los problemas interreligiosos, y de relaciones humanas, desaparecerían, porque seríamos capaces de un diálogo pacífico y fraternal. Respetaríamos y amaríamos a los demás realmente aunque no compartiéramos sus creencias.

EA: ¿Se puede condicionar la voluntad de las personas a través de las Iglesias?

AG: Todo es manipulable, y hoy más que nunca, porque hay más acceso a medios de comunicación muy poco éticos. La publicidad, la política y la religión, todo es manipulable porque la información y el ser humano lo son. El hombre que no ha sido transformado por el poder de Dios, sigue tratando de explotar al hombre y de servirse de él en propio beneficio, y no confío en que eso vaya a cambiar hasta que Jesús vuelva.
Sin el Espíritu de Dios obrando en el corazón de las personas, los seres humanos somos egoístas, soberbios, explotadores de los que consideramos inferiores y malos. Más que la imagen de Dios, a veces reflejamos la imagen del diablo. El estudio de la palabra de Dios y la aplicación de sus principios debe estar siempre por encima de cualquier tradición religiosa u opinión personal.

EA: ¿Algún último comentario que quisiera destacar sobre las conversiones religiosas?

AG: El principio de la libertad religiosa debe ser respetado como derecho fundamental del ser humano. Un verdadero creyente piensa y siente de una forma muy personal su relación con Dios, y eso además de ser parte de su libertad, condiciona sus relaciones, sus valores, y su forma de vida. Hay que seguir trabajando la libertad, el respeto, la tolerancia y el genuino amor a los demás. Todos somos iguales en nuestra diversidad, y necesitamos aprender a convivir. Esa es la clave de la verdadera unidad en Cristo.

Desde HopeMedia.es queremos agradecer al pastor Guaita su labor y su compromiso con la libertad religiosa en España. Por eso, desde esta productora cristiana adventista de materiales para los medios de comunicación, basados en valores y principios bíblicos, seguimos trabajando para apoyar esa información y formación, basada en la Palabra de Dios, que nos hace realmente libres.

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No te pierdas el programa, y especialmente la parte sobre las conversiones religiosas, en http://bit.ly/1YLKohQ a partir del minuto 59:40.

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Author Esther Azón Fernández, HopeMedia.es